Manuel Carrasco

El artista convierte la mayor producción técnica en directo en el hito musical de su carrera

Pastora Soler, Vanesa Martin, La Mari, Dani Fernández, Siloé, Alvaro de Luna y Miguel Poveda acompañaron al onubense este fin de semana ante los más de 125.000 espectadores que presenciaron un show para la historia.

Este fin de semana se confirmó que una ciudad como Sevilla puede pasar un tornado en pleno mes de junio. Sólo hay que preguntárselo a las más de 125.000 personas que estuvieron las noches de sábado y domingo presenciando el primer sold out del inicio de la residencia en el Estadio La Cartuja de Manuel Carrasco, definitivamente el rey de la música en directo española de este siglo. Cerrando un círculo que se inició el 12 de junio de 2006, cuando actuó por primera vez en el recinto a media capacidad. Una década después, Manuel Carrasco ha logrado multiplicar por tres aquella apuesta inicial y convertir Sevilla en el destino de miles de personas llegadas de todos los rincones de España e incluso de otros países para presenciar un acontecimiento único.

Sobre el escenario ha tomado forma, sin duda, una de las producciones técnicas más ambiciosas jamás realizadas por un artista español: junto a su banda habitual, compuesta por una docena de músicos, y una Orquesta Sinfónica de 32 integrantes, Carrasco desplegó un espectáculo de dimensiones colosales. Un escenario monumental, más de 110 metros de pasarelas, espectaculares efectos de fuego, 948 metros cuadrados de pantallas 4K y 1.180 focos iluminaron una noche destinada a quedar grabada en la historia de la música en directo en España.

Más de 1000 personas han trabajado para convertir esta fantasía de casi ciencia ficción en realidad. Todo esto para envolver y elevar lo que sin duda es el mayor logro de estas dos noches: elevar la voz en estado de gracia y la emoción de Manuel Carrasco y sus invitados a la máxima potencia. “Gracias a los que me seguisteis por ferias, plazas y teatros. Estas noches van por todos los que me han ayudado en el camino. Y por mí, que mi trabajito me ha costado también. Por el sentimiento, por el sentir, por el flamenco, mi Huelva, Andalucía y de España para el mundo. ¡Andalucía es otra cosa!”, gritó nada más empezar. “Me empeñé en llevarle la contraria a un alto directivo que me dijo que yo era un artista para teatros, y no daba para más. De verdad que hay cada visionario por ahí…”  

Viento salvaje” el sábado (grabado entre Madrid, Nueva York y Bratislava) y “La cruz salvaje” el domingo (realizado mayoritariamente en los estudios Abby Road de Londres) celebraban dos discos que marcaron la carrera artística de Manuel, como lo harán el próximo fin de semana “Corazón salvaje” y “Pueblo salvaje”, donde presentará las canciones de su nuevo disco. Casi tres horas por noche donde, aunque el protagonismo lo tuvieran las canciones del disco en cuestión, se repetían el éxtasis del público en canciones que nunca pueden faltar, como “Hay que vivir el momento”, “Qué bonito es querer”, “Amor planetario” o “Hasta por la mañana”.

Pero las sorpresas específicas de cada disco marcaron los puntos de inflexión en La Cartuja. El sábado, el arranque entre bailarines con telas al compás de “Bailar el viento” llevó la emoción in crescendo hasta la locura del coro gospel con “Que nadie” y la aparición de Pastora Soler, que se esforzó en aguantar las lágrimas mientras cantaba a dúo con Manuel “Pequeña sonrisa sonora”. Tras un primer interludio protagonizado por un juego de drones en el cielo formando figuras, la parte sinfónica (muy presente en este disco) estuvo presente con “Ya no” y “No dejes de soñar”, que iluminó todo el estadio gracias a los móviles de los espectadores.  

Más tarde, Vanesa Martin interpretó con Manuel “La voz de dentro” para revivir un momento que ya se vivió allí mismo hace justo en aquel Estadio Olímpico de hace una década. Tras el set de guitarra, Manuel encaró el final de la primera noche ejecutando una emocionante “Mujer de las 1000 batallas” con La Mari de Chambao y dejando para el final, como haría al día siguiente, un guiño a su último disco con el tema “A la sombra de una higuera”. 

El sábado, de nuevo ante un público entregado, Manuel arrancó con su emblemático “Me dijeron de pequeño”, tema que abría el disco “La cruz del mapa”. Con una energía fuera de lo normal, que le hacía poder cantar, bailar y correr de un lado a otro del imponente escenario, recibió a Dani Fernández para interpretar “Los pequeños días” y Siloé con “Te busco en las estrellas”, repitiendo a continuación la parte sinfónica con los 32 instrumentos y volver con fuerza gracias a Álvaro de Luna, con quien tocó un “Siempre fuertes” que removió al estadio por completo. El set de guitarras recibió la visita de Miguel Poveda, con el que consiguió un silencio casi sepulcral a pesar de no caber un alma en La Cartuja ante el electrizante dueto que hicieron de “Menos mal”. El rock de “Tan sólo tu” y el guiño final a “Pueblo Salvaje I” dio por concluida esta primera mitad de una residencia musical para la historia.

A lo largo de las casi tres horas por noche abundaron además los juegos de luces que iban más allá del escenario, fuegos, cañones… una producción técnica jamás materializada en la realidad por un artista español y que marcará un antes y un después en su carrera. Eso sí, la fiesta no ha terminado: el próximo viernes 19 y sábado 20 llegarán los otros dos conciertos, con más sorpresas, invitados, emoción y buena música. Da igual el día que sea, Manuel Carrasco siempre lo da todo porque no sabe hacerlo de otra manera. Que así sea.