Libre, transparente y sin máscaras
La artista nos muestra su lado más humano en su nuevo álbum, “QUINCE”

Nos encontramos ante tu decimoquinto álbum, “QUINCE”. ¿Por qué llega este disco precisamente en este momento de tu vida? ¿Qué significa para ti este nuevo lanzamiento?
Creo que “QUINCE” ha llegado cuando tenía que llegar. Después de tantos años, canciones versiones de mí misma, necesitaba parar un poco y escucharme de verdad. No quería hacer un disco por inercia ni por cumplir con un calendario; quería que tuviera sentido y que hablara de dónde estoy ahora.
El título tiene muchas lecturas: es mi decimoquinto álbum, pero también me lleva inevitablemente a aquella edad en la que empecé con “Aprendiz”, además de ser la fecha de mi cumpleaños.
Hay algo muy bonito en mirar a esa niña desde el lugar en el que estoy hoy, con más calma, más experiencia y también con menos miedo a reconocer lo que me ha pasado. Este disco nace de ahí: de volver a mí, de hacer las paces con muchas cosas y de permitirme ser libre.
“QUINCE” es un álbum de liberación donde juegas sin miedos ni máscaras. ¿Cómo se ha reflejado eso en el proceso de creación, grabación y en el resultado final del proyecto?
Se ha reflejado en que he intentado no controlarlo tanto. Durante muchos años he sentido que tenía que estar muy pendiente de todo, de sostener una imagen, de responder a expectativas y de no mostrar ciertas grietas. Esta vez me apetecía que las canciones respiraran y que no hubiera una máscara delante de ellas.
En el estudio hubo mucho espacio para probar, equivocarnos, cambiar de dirección y quedarnos con lo que de verdad emocionaba.
¿Cuál ha sido el mayor reto musical al que te has enfrentado con este proyecto? ¿Qué exigencia musical y vocal ha supuesto cada tema que compone este disco?
Cuando llevas tanto tiempo cantando, sabes hasta dónde puedes llevar una canción vocalmente, pero aquí no quería que la técnica se comiera la emoción. A veces la dificultad no está en llegar a una nota, sino en saber desde qué lugar la estás cantando.
Hay canciones que piden mucha entrega vocal y otras que me han exigido todo lo contrario, contenerme, bajar la voz, dejar más aire…. Me ha gustado mucho ese viaje, porque me ha obligado a escuchar cada tema de una manera distinta. Creo que la voz también cambia contigo y este disco recoge bastante de esa evolución.



Echando la vista atrás, ¿qué le dirías a esa niña que empezaba a sus 15 años? ¿Queda algo de ella en ti?
Le diría que no corra tanto. Que no tiene que demostrar que puede con todo, que puede tener miedo, que puede equivocarse y que no pasa nada por no saberlo todo.
Cuando empiezas tan joven, muchas veces te exiges ser adulta antes de tiempo. Ahora la miraría con muchísima ternura.
Y claro que queda algo de ella. Queda la emoción, la manera de vivir una canción como si fuera la primera vez y esa parte tan intuitiva que no pensaba demasiado, solo sentía. Han cambiado muchas cosas, pero cuando entro a cantar y una letra me atraviesa, sigo reconociendo a esa niña. “QUINCE” también es una forma de abrazarla.
Ahora, presentas una gira potente, cargada de emoción y madurez. ¿Qué tipo de espectáculo se va a encontrar tu público y cómo convivirán tus grandes éxitos con estas nuevas canciones tan personales?
Quiero que sea un espectáculo muy emocional, con mucha energía, pero también cercano. La gira tiene esa energía de volver a encontrarnos, pero también un punto de intimidad porque las canciones de “QUINCE” necesitan espacio para que se escuchen y se sientan. Habrá momentos de mucha fuerza y otros más íntimos.
Creo que mis canciones de siempre forman parte de mi historia y de la de mucha gente… No tendría sentido dejarlas fuera. Conviven con las nuevas desde un lugar muy natural, porque todas hablan de etapas diferentes de una misma vida.
¿Qué deseas que se lleve ese público fiel de cada directo?
Ojalá se lleven emoción, verdad, libertad y la sensación de haber compartido algo que no se puede repetir exactamente igual en otro sitio.
Después de tantos años, lo que más me sigue emocionando es comprobar que una canción que nació hace mucho puede acompañar a alguien en su propia historia.

