La última folclórica
La artista que revoluciona el género de la copla y logra conectar con todas las generaciones

Eres una de las grandes abanderadas de la copla en España. ¿Sientes el peso o el orgullo de ser la heredera de una estirpe musical que parece en peligro de extinción?
Llamarlo “heredera” de un género musical a mí me parece demasiado grande, ¿no? Pero estoy muy contenta con formar parte del espécimen de “folclórica” común, además de poder continuar el legado de todas las folclóricas que me han precedido.
Lo único que intento es eso, no ser la “heredera”, sino compartirlo con más gente joven; con más gente que tenga ganas de dedicarse o de interpretar este género que a mí me ha cautivado.
“La última folclórica” es un gran manifiesto cultural que ensalza la belleza de la copla. ¿Cómo nace este conceto de show?
La última folclórica” ha generado mucha controversia desde el principio. Primero, porque la gente entendió que yo pretendía ser la única. Sin embargo, en realidad decía ser “la última” para llamar la atención y hacer entender que nos estamos quedando sin personas que continúen el legado, ya que no quedan escuelas de copla. No queda nada…
Este show en sí nació porque me apetecía grabar algo de copla y quería hacerlo en compañía de alguien de mi edad o más joven. Teniendo esto en cuenta, empecé una labor de investigación profunda para ver que no podía encontrar a nadie con mi edad o de generaciones posteriores que se dedicasen profesionalmente a este género. Me dio tantísima pena que dije “vamos a formar una revolución”. Con “La última folclórica” vamos contarle, al menos a nuestro país, que la copla es un tesoro tan nuestro y no podemos dejar que se pierda.
Hay una fusión de sonidos muy interesante en este directo. ¿Cómo se consigue meter sonidos contemporáneos en un género tan sagrado sin perder el «pellizco» y emoción original?
Estoy muy tranquila con conservar la esencia de la copla, puesto que sé, con la humildad aparte, que yo sueno a copla. Por eso me da igual cómo hacerlo y con qué mezclarlo, porque ya con mi propia voz, lo que hagamos va a sonar a copla, porque ya soy súper folclórica desde siempre.
Además, con estas fusiones y mezclas, en lo que respecta al espectáculo, también hacemos un intento de trasladar a la gente joven, la libertad que proyecta la copla. Un género que puede mezclarse con todo, que pega con todo y ofrece un millón de posibilidades. Lo único que pretendemos con esto es enganchar a todo el mundo y que la copla no se muera. Que siempre se mantenga viva.
Te espera una gira bastante larga por auditorios de toda España (Torremolinos, Pamplona, Madrid, Logroño, Murcia, etc). ¿Qué diferencias notas en la sensibilidad de cada ciudad a la hora de recibir este género? ¿Qué es lo que más te llama la atención de cada ciudad a la hora de recibir este género?
Este espectáculo está teniendo una gira prolongadísima porque no paran de demandar el show en distintos lugares y ciudades en las que aún no habíamos estado. Está siendo un recorrido largo porque la gente quiere cada vez más, y esto es lo que más me llama la atención con cada escenario que pisamos: el hecho de agotar entradas en el norte, en el sur, en el este y en el oeste… En todos los rincones a los que vamos llevando nuestra copla.
Además, este género tiene un público increíble y súper fiel. Con esta gira nos hemos abierto camino y estamos siendo más atrevidos, ya que nunca habíamos apostado por espacios tan grandes ni tan lejos de Andalucía. Nos quedamos en shock al ver que, en cuanto las entradas salen a la venta, se agotan rápidamente en cualquier lugar; en todas las ciudades hay personas que sienten un vínculo especial con la copla.
Todos tenemos este género en nuestra memoria histórica, pero también en la personal. Todos tenemos una madre, una tía, una abuela o una vecina que ha tarareado alguna vez una copla y la mantiene viva en nuestro recuerdo.
El año pasado, tu actuación en el Orgullo de Sevilla fue un éxito rotundo. Este año repites en citas enormes como el Brava Madrid en septiembre o Antique Theatro en Sevilla en octubre. ¿Cómo cambia la energía de la copla cuando viaja del silencio y calma de un teatro a la esencia vibrante de un festival?
Lo vivo con la misma libertad y plenitud en ambos escenarios. Actualmente estamos haciendo dos tipos de formatos dentro del espectáculo de “La última folclórica”.
Por un lado, el show de auditorio y teatro: más íntimo y seria que, sin embargo, termina con una fiesta por todo lo alto. En ese fin de fiesta mezclo la copla con la música electrónica: saco una mesa de DJ, me pongo a pinchar bases de coplas y las canto en directo. Es un momento mágico donde traigo al escenario a Lola Flores, a Rocío Jurado o a Marifé de Triana para que canten un poquito conmigo.
A raíz de esta fiesta final, creamos una prolongación del show para adaptarlo a festivales, y es el que estamos llevando a los Orgullos y a este tipo de eventos. Ahí le demuestro a la gente que la copla también se puede bailar; ver a todo el mundo pegando saltos y disfrutando de la copla mezclada con electrónica es increíble.
La diferencia principal es que el festival tiene muchísimo más movimiento y ritmo gracias al momento DJ set, mientras que el teatro da pie a una parte más íntima y de pura emoción. Pero si hay algo que tienen en común ambos formatos, y que se me permita la expresión, es que la gente lo flipa con la copla. Ver esa reacción, sea donde sea, es lo que a mí me hace verdaderamente feliz.


Gracias a este formato electrónico estás metiendo la copla en los auriculares de una generación que quizás nunca la había escuchado. ¿Crees que la electrónica es el camino definitivo para “rejuvenecer” el género?
Yo creo que no. La electrónica no es el único camino para rejuvenecer el género. El verdadero camino es que personas de mi edad sigamos abanderando la copla. Si hoy no la mezclamos con música electrónica, mañana será con otro estilo o simplemente aprovecharemos el amplísimo abanico que el propio género ya nos ofrece.
La clave de este rejuvenecimiento es la libertad. La copla te permite cantarla más flamenca, más popera, en formato balada o como tú quieras. Te da la libertad de interpretar y de vestir como sientas.
De hecho, estoy reivindicando mucho la parte estética. Quiero enseñarle, por ejemplo, a una niña de diez años, una posible “futura folclórica” como me gusta llamarla, que la copla también te permite llevar un vestuario divertido con el que sentirte una princesa. No hace falta vestir como una señora mayor, metida en una bata de cola con ballenas incomodísimas que pesen quince kilos. Yo apuesto por un vestuario súper llamativo y divertido para que personas de todas las edades se sientan atraídas visualmente.
La copla se está rejuveneciendo porque una nueva generación está entendiendo que podemos ser completamente libres con este género.
En tu nuevo single, “Este amor no me interesa”, vemos a una mujer fuerte que habla de forma honesta y directa. ¿Qué sentimientos nacieron en ti al interpretar esta canción?
“Este amor no me interesa” es una composición de Pablo Pinilla y, en cuenta me mostró el tema, aunque no lo tenía terminado, le dije: “Esta canción debes que terminarla para mí”. Y, a la hora de grabarla, la hice muy mía.
Pese a que no es autobiográfica, si hay algo de mí, que es ese saber soltar algo cuando ya no funciona. Creo que es lo que queremos transmitir: saber soltar. En este caso hablamos del amor, pero también puede tratarse de una amistad, algún familiar, etc. Además de la importancia de mantenerse fuerte, segura y emprender un nuevo camino sin esa persona a tu lado, porque más que sumar, resta.
Después de ver cómo la gente baila tus temas en festivales y llora en los teatros, ¿hacia dónde crees que camina el futuro de la música folclórica en España?
Estamos abriendo caminos y, por supuestísimo, no quiero atribuirme todo el mérito, porque esto es algo que han ido haciendo todas y cada una de las compañeras que me han precedido. Lo que es evidente es que la copla está evolucionando tanto que cada vez veo a gente más joven en los conciertos.
Estamos logrando conservar la esencia del género y, por lo tanto, mantenemos al público más purista, a esa gente un poco mayor que lleva la copla muy adentro en sus recuerdos. Pero, al mismo tiempo, estamos ampliando muchísimo el rango. Ahora mismo a mis conciertos vienen la abuela, la madre, el hijo y el nieto. Estamos logrando abarcar a todas las generaciones en un mismo espacio y, sinceramente, ya con eso yo no le pido más a la vida.
