Juan Carlos Toledo

El arte tras el objetivo

¿Cómo definirías tu relación o conexión con la fotografía?

Es mi lugar, donde me permito desarrollar mi creatividad. Al igual que la danza; antes fui bailarín profesional, vino casi sin darme cuenta. Desde el hobby hasta que entendí que sería mi medio de vida. Como todas las profesiones tiene sus complejidades, pero le agradezco que me permita hacer lo que ahora estoy haciendo y, a veces, disfrutar de ello (ríe).

¿Qué tan difícil es abrirse paso en este amplio mundillo hasta ser un auténtico profesional?

Es difícil, somos muchos profesionales los que nos dedicamos a este mundo; y, a la vez, hay muchos nichos para especializarse: retrato, escena, bodas, eventos, publicidad, editorial, deporte…

Cada cual tiene sus especificidades y con ello viene, también, el equipo más adecuado para cada uno. Pero más allá de todo ello, casi es un acto de fe, como todo. Uno se lanza y realmente no sabe si le va a ir bien. El mundo emprendedor y trabajar por cuenta propia es difícil y, a veces, el camino es solitario. Puedo decir que obsesionarme con mis referentes y las fotografías que me apasionan para acercarme a ellas es lo que me ha mantenido con la brújula en la dirección correcta.

¿Podrías contarnos cómo recuerdas tus comienzos en el sector?

Fue una transición fácil desde la danza hacia la fotografía. Mientras bailaba, tuve la suerte de que compañías de danza que conocía o con las que había bailado me ofrecieran el espacio o la oportunidad de trabajar con ellas desde el lado de la fotografía. Mis inicios fueron con la fotografía escénica y, con el paso del tiempo, fui aprendiendo sobre fotografía en estudio; un mundo muy diferente, ya que no es lo mismo capturar momentos en el escenario donde toda la luz ya viene dada, que iluminar tú mismo a una persona o escena. La luz lo es todo (ríe).  Ahora sigo relacionado con la danza desde la fotografía, además de todo mi trabajo de retrato en estudio.

¿Cómo encuentras el instante que deseas captar con tu objetivo?

Creo que el hecho de venir de la danza me da muchas herramientas para ello, sobre todo cuando se trata de capturar movimiento. Pero, como considero que todo se mueve, hasta la mirada, sigo utilizando esas herramientas que no sabría decir cuáles son. Hay mucha intuición, proyectar y esperar a que suceda.

A día de hoy, ¿qué es lo que más te gusta retratar?

Poco a poco, estoy haciendo cada vez más editoriales y es algo que me llama. Pero si tuviera que elegir, diría que bailarines o cuerpo. Me parece que el cuerpo es un libro abierto y que es precioso retratarlo. Cuerpos de todo tipo, alturas, pesos, colores y condiciones. Uno de mis sueños es realizar una campaña de alguna compañía de danza estatal.

¿Qué buscas en cada uno de tus proyectos artísticos?

Suena típico decir “que transmitan”, así que voy a decir que me transmitan. Algo pasa cuando estoy retratando y va saliendo algo bonito que se me pone la piel de gallina; y con eso ya digo que ha merecido la pena. Soy muy exigente conmigo mismo y con el trabajo que hago, no me vale cualquier cosa y persigo la belleza de lo que tengo delante.

Has trabajado con varios medios y realizado trabajos de diversos estilos, pero todos tienen tu esencia. ¿Qué dirías que caracteriza al sello Juan Carlos Toledo?

¡Uy! ¡Qué difícil!

Reconozco que es algo que me han dicho antes de darme cuenta; y que no me he sentado a reflexionar mucho. Digamos que sería la búsqueda de la belleza, movimiento y mirada.