Una obra inmersiva y cuidada al detalle

Los hermanos Sepúlveda llevan a la gran pantalla su primera ópera prima, “IDILIA”, un largometraje de ciencia ficción intimista que reflexiona sobre la relación entre los humanos y la inteligencia artificial.
La película, dirigida por Javier Canales Sepúlveda y José Taltavull Sepúlveda, se estrenará en salas de cine el 27 de febrero, tras su gran recorrido por festivales nacionales e internacionales y obtener los premios a Mejor Largometraje y Mejor Dirección en la Sección Oficial del MADRIFF (Madrid Indie Film Festival), entre otros.
El film, cuenta con un reparto de primer nivel encabezado por Norma Ruiz y Andrew Tarbet, acompañados por Eva Isanta, Raúl Prieto, Alfons Nieto, Catalina Solivellas, Javier Coromina, Daniel Fuster, Borja Tous y Sandrine Penda. Un elenco cuidado que ha logrado fundirse con la realidad que deseaban plasmar ambos directores.
“IDILIA” narra cómo en un futuro no muy lejano, una asociación llamada IDILIA se dedica a reclutar niños con altas capacidades intelectuales. La finalidad de esta organización es, presuntamente, la de ofrecer alternativas para construir un futuro mejor. 30 años después de la llegada de esta fundación a España, Diana Leiva se ha convertido en todo un referente de esta corporación tras escribir un manifiesto que fue fundamental para que la humanidad legislara contra el mal uso de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, durante los últimos años, la mujer ha decidido recluirse en una de las habitaciones de IDILIA por voluntad propia.


Desde el diseño visual hasta la narración, IDILIA es una obra inmersiva y cuidada al detalle. La historia transcurre en una sola localización: el apartamento de Diana. Este espacio, concebido por el prestigioso estudio de arquitectura OHLAB, no es solo escenografía, sino un personaje más que refleja los valores de la organización IDILIA: introspección, sostenibilidad y pensamiento humanista. En este espacio tiene lugar una historia distópica sobre el futuro de la humanidad, pero también una obra profundamente feminista, con una protagonista empoderada que toma decisiones desde la conciencia y la resistencia. Utiliza la ciencia ficción no como un espectáculo visual, sino como un espacio de pensamiento, una excusa para hablar de los conflictos más íntimos y universales: la identidad, la memoria, el poder, el arte y los límites del conocimiento.


