Atenas – Santorini – Mykonos
A orillas del mar Egeo se encuentra la cuna de una de las civilizaciones más relevantes de la antigüedad. Con un patrimonio histórico, gastronómico y cultural más que impresionante, se alza la imponente Grecia, un destino dotado de una belleza singular. Viajar a Grecia es retroceder al imperio griego y conocer, de primera mano, los mitos y leyendas que encierra este país de héroes y dioses. La historia fascinante de Grecia se extiende por sus más de 6.000 islas, archipiélagos y paisajes de gran atractivo. Pero, aunque cuenta con miles de puntos de interés, en esta ocasión, destacamos tres ciudades que enamoran. Atenas, Santorini y Mykonos; tres rincones que ofrecen naturaleza, pueblos blancos con encanto y una gastronomía exquisita.
Atenas, la capital del imperio. El centro y la que fue la ciudad más importante de la Antigua Grecia, que, a día de hoy, conserva rincones increíbles que merecen la pena explorar. Los yacimientos arqueológicos y barrios antiguos llaman la atención de cientos de turistas que buscan perderse entre las calles de una ciudad mítica.
En este punto, uno de los imprescindibles es la antigua Acrópolis, una ciudadela fortificada que custodia joyas como el Partenón, el Erecteón, el Teatro de Dionisio, el Templo de Atenea Niké o la Puerta de los Propileos. Además, en los alrededores de la Acrópolis esperan impacientes otras dos atracciones increíbles; el Ágora Antigua y el Templo de Zeus.
Una vez descubiertas estas construcciones emblemáticas, es el momento de pasear por el barrio de Plaka, conocer las calles de Anafiótica o deambular por Kolonaki hasta llegar a la colina Licabeto para, así, obtener las mejores vistas de Atenas.



Tan bonita que asusta, a medio camino entre Atenas y Creta se encuentra Santorini, el sueño de muchos viajeros. La isla griega de paisajes impactantes cuenta con playas de azul intenso y un ambiente embriagador. Este tesoro de las islas Cícladas es el resultado de una erupción volcánica de hace siglos. Una erupción que dejó formaciones rocosas espectaculares y una belleza salvaje totalmente accidental.
La capital de Santorini, Fira (Thira), reúne cientos de personas que quedan impresionadas por la estética de sus calles y casas blancas con tonos azules. Además, el Puerto de Amoudi, la localidad costera de Oia, las terrazas de Imerovigli y las vistas a la Caldera son razón suficiente para caer rendido ante esta romántica isla.
Rodeada de magníficas playas y a un pequeño viaje en barco de distancia se encuentra la isla vecina, Mykonos. Un enclave que aúna arquitectura, aguas cristalinas y el mejor ocio de toda Grecia. Y es que, este archipiélago se presenta como el lugar perfecto para disfrutar de playas preciosas, contemplar atardeceres sin igual y sumergirse en un ambiente festivo que propone una infinidad de planes divertidos.
Además, entre playas y fiestas, también hay lugar para conocer otros atractivos de Mykonos como: el Museo Arqueológico de Chora, los famosos Molinos de la zona o la isla Delos.
Atenas, Santorini y Mykonos; tres regalos de Grecia, cuya belleza es más que cautivadora. Sin embargo, algo que, sin duda cabe destacar, es su gastronomía. Viajar sin probar las principales recetas de un país es un error que no se debe cometer; y casi un delito. En este sentido, la gastronomía griega, influenciada por la cocina turca, cuenta con recetas de gran sabor que sorprenden al paladar.
La musaka, una especie de lasaña a base de berenjena, es uno de los principales platos de la comida griega y gusta a todo aquel que la prueba. Por otro lado, encontramos los Gyros, algo similar al conocido kebab turco; y que resulta ser una delicia en el país. Para los amantes del guiso toca probar la fasolada, una sopa de alubias similar a la fabada y que contrasta con el resto de sabores propuestos. De postre, uno de los yogures más famosos del mundo, el yogur griego. Esta crema tan popular es el cierre perfecto de un viaje muy rico y repleto de cultura, historia y aventura.







