Doña Francisquita Catering

Un referente impulsado por mujeres

Hablamos con Avelina Salar, Directora Adjunta de Doña Francisquita Catering

¿Quién es Doña Francisquita?

A diferencia de lo que muchos de nuestros clientes piensan, no es una persona en especial; es una Zarzuela, del compositor Amadeo Vives, compuesta en 1923; basada en una novela de Félix Lope de Vega.

La idea surge de ambos fundadores, Don José Manuel Sánchez y Dña Pilar Martín junto a su decorador, José Antonio Valdés, cuando estaban buscando un nombre para su nuevo restaurante de Torremolinos, allá por 1990. Basados en la famosa zarzuela y apoyados en que a la madre de Dña. Pilar se llamaba Francisca y su padre Francisco. A los 3 les pareció una idea brillante llamar al restaurante Doña Francisquita, como la obra musical.

Sin embargo, bastantes personas creen que “Doña Francisquita” es nuestra fundadora Dña. Pilar; y así solían llamarla cuando se referían a ella en los primeros años de la empresa, ya que ella estaba presente en la gran mayoría de los eventos y bodas; organizando al personal y asegurándose de que cada detalle estuviera a la altura del prestigio de nuestra empresa.

¿Cuáles dirías que son los pilares fundamentales que sostienen Doña Francisquita Catering?

Los pilares que nos sostienen son la excelencia, la dedicación y el compromiso absoluto con cada evento. Trabajamos con el firme propósito de que cada celebración sea única y memorable, pero, sobre todo, de lograr la felicidad del cliente. Ese es nuestro verdadero objetivo: ver cómo cada detalle cobra sentido en la sonrisa de quien confía en nosotros.

¿Y las claves de vuestro éxito?

La clave está en la constancia, el sabor del trabajo bien hecho y no conformarse nunca. Escuchar al cliente, adaptarse a cada necesidad y trabajar con pasión. También, ha sido fundamental rodearnos de un equipo multidisciplinar y creativo, donde todos aportamos y sumamos. Nos exigimos mucho internamente y eso se nota externamente.

¿Cuál dirías que es la marca personal de Doña Francisquita Catering? ¿Qué lo hace especial?

Nuestra marca personal es el equilibrio perfecto entre el equipo humano que lo forma y la dedicación y cercanía con el cliente. Somos un catering de excelencia, comprometido con cada aspecto y cada emoción. No solo cuidamos cada detalle, sino que diseñamos momentos que dejan huella. Lo que realmente nos distingue es nuestra capacidad para emocionar al cliente a través de una experiencia inolvidable.

Como directora general adjunta, ¿qué significa para ti estar al frente de uno de los catering más destacados de la provincia?

Es un reto apasionante y una gran responsabilidad. Me siento orgullosa y feliz de representar una empresa con tantos años de trayectoria y con un equipo humano tan potente. También es una oportunidad para impulsar cambios, renovar dinámicas de trabajo y seguir posicionando a Doña Francisquita en lo más alto, sin perder nuestra esencia.

¿Qué principios sigues para la toma de decisiones complejas en la empresa?

Escucha activa, análisis profundo y visión a largo plazo. Me gusta rodearme de diferentes perspectivas antes de decidir. Valoro mucho la coherencia con nuestros valores y, sobre todo, tener siempre presente qué impacto tendrá cada decisión en nuestro equipo y nuestros clientes. Contamos con un comité de dirección liderado por 9 personas, donde ponemos en común las estrategias de la empresa, compartimos visiones y aunamos consensos para tomar decisiones sólidas y alineadas con nuestros valores.

¿A qué retos te has enfrentado en tu trayectoria como directora de DFC?

Uno de los grandes retos ha sido mantener el equilibrio entre evolucionar e innovar sin perder nuestra identidad, así como gestionar un crecimiento sostenido sin comprometer la calidad ni la cercanía que nos define. Otro desafío constante es atraer y retener talento en un sector tan exigente como el nuestro, donde la excelencia es un estándar diario. Además, adaptarnos a las nuevas tendencias del cliente, implementar soluciones tecnológicas que optimicen nuestro trabajo y fortalecer una cultura interna cohesionada y orientada al detalle, han sido retos clave a lo largo del camino.

La mayoría de los cargos de responsabilidad en Doña Francisquita son mujeres. ¿Podrías contarnos cuál es la función de cada una?

Doña Pilar Sánchez, madre y fundadora de Doña Francisquita, ha dejado un legado lleno de visión, constancia y amor por el detalle. Hoy, ese relevo generacional está en manos de su hija, Sonia Sánchez, actual directora comercial, quien lidera cada evento con dedicación y cercanía, acompañada de un sólido equipo formado por cinco mujeres. Sonia destaca por su energía positiva, su alegría contagiosa y una tenacidad que imprime carácter a cada celebración.

En el área de administración, Carmen Baena desempeña una labor esencial. Es la responsable de estudiar la viabilidad de cada evento, analizar con precisión los aspectos de facturación y cobros; y asegurar que cada proceso fluya con rigor. Carmen es impulso, entusiasmo y eficacia. Su energía arrolladora se hace notar en todo el equipo.

Ambas son referentes dentro de Doña Francisquita. Su trabajo diario, su compromiso y su visión han sido claves en la evolución y consolidación de la empresa como un referente en el sector. Y el futuro ya empieza a tomar forma: las hijas de Carmen y Sonia —Ángela, Paula y Sofía— representan la tercera generación. Ángela, la mayor, ya está formándose en Les Roches, una de las escuelas de hostelería más prestigiosas del mundo, lo que refleja el compromiso familiar con la excelencia y la continuidad del legado. Paula y Sofía continúan sus estudios en prestigiosos colegios de Málaga.

Háblanos del peso que tiene la figura de la mujer dentro del DFC

La mujer es una pieza esencial en la estructura y el alma de Doña Francisquita Catering. No es solo una cuestión de presencia, sino de influencia real en el rumbo de la empresa. El liderazgo femenino impregna nuestra forma de trabajar: con visión, sensibilidad, firmeza y una enorme capacidad de adaptación. Las mujeres que forman parte de Doña Francisquita no solo ocupan cargos clave, sino que marcan el ritmo, impulsan la innovación y sostienen la excelencia diaria. Nuestra forma de entender el talento no distingue géneros, pero sí celebra la fuerza, inteligencia y determinación de las mujeres que hacen posible lo que somos.

¿Cómo pueden las mujeres superar los prejuicios de género en el mundo empresarial?

Con preparación, confianza y apoyo mutuo. Los prejuicios se combaten con resultados, pero también con una presencia firme y auténtica. Es clave construir redes de colaboración entre mujeres y no caer en la competitividad estéril. El verdadero cambio viene cuando nos ayudamos a brillar juntas.

A día de hoy, ¿cómo crees que las mujeres pueden ayudarse mutuamente a fortalecer su presencia en este ámbito?

Fomentando redes de apoyo genuinas y activas, basadas en la colaboración y no en la competencia. Las mujeres tenemos un papel fundamental en abrir camino para otras, compartiendo aprendizajes, generando oportunidades y creando espacios donde todas podamos crecer. Es esencial reconocer el valor del trabajo ajeno, dar visibilidad a los referentes femeninos y ofrecer acompañamiento desde la experiencia. Cuando una mujer avanza y otras la acompañan, se fortalece todo el ecosistema empresarial. La cooperación entre mujeres no solo impulsa trayectorias individuales, sino que transforma el tejido empresarial con una perspectiva más inclusiva, empática y resiliente.