Clínica Granado Ristori

Sonrisa y bienestar como prioridad

¿Cuál es el procedimiento durante la visita de un cliente?

Esther: La parte más importante de cualquier visita es la escucha activa. Si este paso se omite, el resultado puede ser técnicamente correcto, pero no necesariamente el que el paciente desea.
Necesitamos que el paciente pueda expresar con libertad sus miedos, preocupaciones, necesidades y expectativas. A partir de esa información construimos un plan de tratamiento realmente personalizado y seleccionamos las técnicas y productos que mejor se ajustan a su caso.

Mónica: En odontología, además de la escucha activa, el diagnóstico es una parte fundamental de la primera visita. Para ello, realizamos un estudio completo que incluye pruebas radiográficas, como ortopantomografías y radiografías periapicales, así como fotografías intraorales y extraorales. Con toda esta información, elaboramos un diagnóstico integral que nos permite valorar no solo las patologías existentes, sino también las necesidades específicas de cada paciente.

A partir de ahí, damos mucha importancia a la explicación: utilizamos imágenes y cámara intraoral para que el paciente pueda ver, comprender y participar en su propio tratamiento. Creemos que cuando el paciente entiende el porqué de cada procedimiento, se genera una mayor confianza y un compromiso real con su salud.

Tras la realización del tratamiento necesario, ¿qué impacto creéis que tiene Granado Ristori en la vida de cada cliente?

Esther:  Sentimos que generamos un impacto muy positivo en nuestros pacientes, y no solo por cómo llegan o cómo se marchan después de un tratamiento. Lo vemos también en algo muy valioso para nosotros: la confianza de recomendarnos a familiares y amigos.
Y, por supuesto, es especialmente emocionante comprobar que el resultado obtenido coincide con lo que deseaban. Ese reconocimiento, explícito o implícito, es algo que nos enorgullece profundamente como equipo.

Mónica: A lo largo de estos años, el impacto y la respuesta de nuestros pacientes han sido muy positivos. Más allá de las recomendaciones, que siempre agradecemos, lo que realmente nos conmueve es la emoción que vemos después de ciertos tratamientos.

Hay pacientes que llegaban con miedo a sonreír, que no podían comer bien o incluso hablar con comodidad. Ver cómo recuperan su función y su sonrisa, y cómo nos transmiten esa emoción al verse de nuevo con dientes, es de las experiencias más gratificantes de nuestra profesión.