Sonrisa y bienestar como prioridad

Las Dras. Esther Ristori y Mónica Granado nos abren las puertas de su clínica en Mijas
Odontología y medicina estética, ¿cómo convergen estas dos ramas? ¿Cómo surgió la idea de fusionarlas en un mismo espacio?
Esther: La convergencia entre odontología y medicina estética surge precisamente de esa visión global: el rostro no puede abordarse por compartimentos. La salud oral influye en la armonía facial, en la expresión y en la percepción estética, del mismo modo que un tratamiento médico-estético puede potenciar la confianza y el bienestar general del paciente.
Nuestra fusión nace de esa idea. Cuando el paciente se siente bien por dentro y por fuera, el resultado es completo y coherente.
Mónica: En nuestro caso, además, hay un componente muy especial detrás del proyecto: el origen familiar. El impulsor de dar este paso fue mi marido, que apostó por crear un espacio diferente donde poder ofrecer un enfoque integral al paciente.
El hecho de que Esther y él sean hermanos ha permitido que esta clínica nazca con una identidad muy cercana y coherente, basada en la confianza, el trabajo en equipo y una visión compartida de la salud. Desde la odontología, entendemos que no solo tratamos dientes, sino que formamos parte de la armonía facial y del bienestar global del paciente.
¿Qué ofrece Granado Ristori que no puede encontrarse en otras clínicas? ¿Qué creéis que les hace decantarse por Granado Ristori?
Esther: En Granado Ristori ofrecemos algo que no siempre se encuentra en otras clínicas: un entorno realmente cercano, íntimo y humano. Nuestro equipo: recepción, auxiliares, odontólogos y medicina estética… Conoce a cada paciente, sus preocupaciones y su historia clínica y personal. Esa continuidad y esa calidez crean una relación de confianza que hace que muchos pacientes se decanten por nosotros. Se sienten acompañados, escuchados y cuidados de verdad.
Mónica: Desde que abrimos la clínica, hace tres años, nuestro principal objetivo ha sido crear un espacio donde el paciente se sienta realmente seguro, acompañado y en confianza. Ese es, sin duda, nuestro sello de identidad.
Ponemos un cuidado especial no solo en el tratamiento, sino también en todo el proceso posterior. El seguimiento es una parte fundamental de nuestra filosofía. Creemos que eso es lo que realmente nos diferencia: la forma en la que cuidamos a cada persona, haciéndola sentir cómoda, escuchada y respaldada en todo momento.
¿Cómo han ido evolucionando cada uno de vuestras ramas?
Esther: La medicina estética ha evolucionado de forma notable en los últimos años. Hemos pasado de centrarnos en “tratar arrugas o reponer volúmenes” a comprender el origen de esas arrugas y de esas pérdidas de soporte. Hoy no buscamos solo corregir, sino entender el por qué y abordarlo desde la raíz.
Además, la medicina estética actual es cada vez más regenerativa. No se limita a embellecer, sino que trabaja para mejorar la salud y la calidad de la piel, favoreciendo tejidos más fuertes, más funcionales y más armónicos. Es una visión mucho más completa y coherente con lo que hoy entendemos como bienestar facial.
Mónica: La odontología también ha evolucionado mucho en los últimos años, en gran parte gracias a un paciente cada vez más informado y consciente de la importancia de la salud bucodental. Además, la odontología actual apuesta por tratamientos cada vez más conservadores y mínimamente invasivos, en los que el objetivo principal es preservar al máximo la estructura natural y garantizar la salud a largo plazo.



¿Cuál es el procedimiento durante la visita de un cliente?
Esther: La parte más importante de cualquier visita es la escucha activa. Si este paso se omite, el resultado puede ser técnicamente correcto, pero no necesariamente el que el paciente desea.
Necesitamos que el paciente pueda expresar con libertad sus miedos, preocupaciones, necesidades y expectativas. A partir de esa información construimos un plan de tratamiento realmente personalizado y seleccionamos las técnicas y productos que mejor se ajustan a su caso.
Mónica: En odontología, además de la escucha activa, el diagnóstico es una parte fundamental de la primera visita. Para ello, realizamos un estudio completo que incluye pruebas radiográficas, como ortopantomografías y radiografías periapicales, así como fotografías intraorales y extraorales. Con toda esta información, elaboramos un diagnóstico integral que nos permite valorar no solo las patologías existentes, sino también las necesidades específicas de cada paciente.
A partir de ahí, damos mucha importancia a la explicación: utilizamos imágenes y cámara intraoral para que el paciente pueda ver, comprender y participar en su propio tratamiento. Creemos que cuando el paciente entiende el porqué de cada procedimiento, se genera una mayor confianza y un compromiso real con su salud.
Tras la realización del tratamiento necesario, ¿qué impacto creéis que tiene Granado Ristori en la vida de cada cliente?
Esther: Sentimos que generamos un impacto muy positivo en nuestros pacientes, y no solo por cómo llegan o cómo se marchan después de un tratamiento. Lo vemos también en algo muy valioso para nosotros: la confianza de recomendarnos a familiares y amigos.
Y, por supuesto, es especialmente emocionante comprobar que el resultado obtenido coincide con lo que deseaban. Ese reconocimiento, explícito o implícito, es algo que nos enorgullece profundamente como equipo.
Mónica: A lo largo de estos años, el impacto y la respuesta de nuestros pacientes han sido muy positivos. Más allá de las recomendaciones, que siempre agradecemos, lo que realmente nos conmueve es la emoción que vemos después de ciertos tratamientos.
Hay pacientes que llegaban con miedo a sonreír, que no podían comer bien o incluso hablar con comodidad. Ver cómo recuperan su función y su sonrisa, y cómo nos transmiten esa emoción al verse de nuevo con dientes, es de las experiencias más gratificantes de nuestra profesión.

