BAREI

La artista regresa a los grandes escenarios y estrena su nuevo álbum “TR3C3”

Tras varios años “apartada” de la música, ¿cómo vives la vuelta al panorama musical?

La verdad es que, con mucha, mucha, mucha ilusión y mucho agradecimiento. Y más tranquila. Antes, sentía más ansiedad cuando lanzaba cualquier trabajo. Estaba muy apegada al resultado y me generaba un poco como sensación de angustia, de alguna manera. Y, ahora, estoy en un punto mucho más sano, más amable, más bonito… Desde otro lugar.

Has vuelto a lo grande, sacando nuevo álbum. ¿Qué nos puedes decir de “TR3C3”?

Bueno, yo creo que es un álbum que, básicamente, desarrolla como un viaje desde la oscuridad más profunda y las sombras que todos y todas tenemos. Además del dolor y los momentos de emociones que pasamos, que nos hacen crecer y que no nos queda otra que aceptar. Y, con todo, todo ese viaje de transformación y de aceptación, decir: “Todo esto que me está pasando es por algo, para convertirme en la persona que me toca ser”.

Y creo que se refleja muy bien eso. El duelo, el amor, el desamor, el auto boicot… Todas esas emociones por las que pasamos todas las personas; y que te hacen, también, sentir como que no estás solo, que al final somos lo mismo, ¿no? Que en diferentes circunstancias y en diferentes momentos, nos toca a todo el mundo ser resilientes y pasar por situaciones así.

“Cómo dolisteis”, “Desordenada”, “Mimitos”, entre otras, son canciones muy personales pero cargadas de energía. ¿Qué deseabas transmitir al componer cada una de ellas?

Mi mayor propósito en esto es acompañar a las personas que lo escuchen. Y, un poco, generar esa sensación de comprensión y de empatía. De decir: “No eres el único o la única que pasa por todas estas emociones. Eres humano y te puedes permitir, puedes fallar, puedes aprender, puedes volver a caerte y puedes volver a levantarte… Y es importante que te conozcas”.

O sea, lo que quiero es que, a través de las canciones, la gente pueda conocerse un poco más a sí misma y pueda transformar el dolor en crecimiento. Ese mi principal propósito.

En el álbum, podemos ver varias colaboraciones brillantes con Antonio Escobar, Jonathan Pons, Rubén Villanueva y Rafa Vergara. ¿Cómo ha sido el proceso creativo junto a ellos?

La mayoría del disco, todo el concepto está creado con Antonio Escobar y con Jonathan Pons. Luego, Rubén Villanueva y Rafa Vergara, es verdad que son productores y coautores de dos de los temas, pero, el concepto global, yo diría que ha ido más de la mano de Antonio y de Jonathan. Han sido dos personas con las que empecé a trabajar; con Rafa y con Rubén ya había trabajado en varias ocasiones. Bueno, con Rubén toda la vida; y con Rafa en diferentes momentos…

Pero con Jonathan y con Antonio no y ha sido un descubrimiento no solo a nivel musical, sino a nivel personal también. Al final, ahora ya somos como una familia, son mis intimísimos amigos ahora mismo y tenemos una conexión mucho más allá de lo musical. Y es verdad que ha sido un poco ir conociéndonos personal y profesionalmente a la par.

Empezamos en el estudio sin saber muy bien qué iba a hacer, dejándome llevar un poco y bueno, lo que sienta, pues lo voy a vomitar tal y como salga y a partir de aquí vamos a ir formando lo que es el disco entero. Luego ya fue dándose. O sea, ya se le fue dando forma tanto al nombre como al hecho de que fueran 13 canciones. El concepto de por qué el 13, el directo, etc. Es un disco que está basado plenamente en lo que Antonio Escobar veía de mí en directo. Es como “yo te veo así, te veo con cinco mujeres en el escenario, un trío de cuerdas, pero bailando, haciendo performance, una Dj detrás con la parte electrónica… Algo muy emocional, muy teatral…”.

Y es verdad que hemos hecho el disco un poco basándonos en lo que, luego, en directo, queremos llevar al escenario.

¿Por qué “TR3C3” y trece canciones?

13 canciones porque el título del álbum es “TR3C3”. Me parecía que tenía coherencia, ¿no? Y es lo que más busco ahora mismo en mi vida, ser coherente en general. Creo que la coherencia da mucha calma, así que por eso lo de los 13 temas.

Además, el número 13 es, un poco, porque es un número que desde hace unos años me persigue, o sea, lo veo constantemente. Y siempre ha tenido que ver con cambios importantes en mi vida. O sea, hay muchas, muchas cosas relacionadas con el número 13; o con personas relacionadas con el número 13, que han supuesto cambios importantes y muy positivos, creo… A pesar de haber sido, algunos de ellos, dolorosos, creo que han sido muy positivos y muy necesarios para estar donde estoy ahora mismo; y ser quien soy ahora mismo a nivel personal. Creo que, a nivel profesional, también, porque este disco no hubiera nacido si no hubiera sido por todas esas circunstancias que tienen que ver con ese número. Entonces, es un poco como resignificar el 13 de la mala suerte con el 13 como un símbolo de transformación, de oportunidad, de crecimiento y de cambio.

“Ya no va conmigo” es uno de tus últimos singles y el tema más destacado en “TR3C3”; y llama mucho la atención el mensaje que lanza: la trasformación y el crecimiento personal. ¿Qué significa para ti esta composición?

Bueno, es un poco el conseguir identificar los patrones que vamos desarrollando desde nuestra infancia por los personajes que nos creamos o las máscaras que nos ponemos para protegernos de los miedos que tengamos. Y para ser validados, aceptados, para encajar, para pertenecer… Es un poco el darte cuenta de qué patrón estás siguiendo que te está protegiendo del miedo, pero no te está ayudando. En realidad, solo te está haciendo desarrollar una conducta más dañina o repetir situaciones que sabes que no van a ninguna parte, ¿no?

Entonces, bueno, al final creo que hay que saber poner límites, ponerte límites a ti mismo o a ti misma en esa repetición de patrón. Lo primero es identificarlo y luego romperlo y decir: “Ya no voy a repetir esto. Esta piedra no la voy a volver a pisar, la he pisado 100 veces, pero 101 no”.

Entonces, el “ya no va conmigo”, es cuando ya integras ese cambio. Cuando ya te das cuenta de que, de verdad, no va contigo. Porque, muchas veces, las cosas las sabemos a nivel mental, lo entendemos, pero no lo sentimos. No somos capaces de hacer el cambio del todo, porque, aunque sepamos que ya no va con nosotros o que no nos suma nada, tenemos la inercia a volver a repetir eso.  Ese es parte del mensaje de “Ya no va conmigo”, el romper el patrón y decir: “Hasta aquí. Me pongo el límite a mí misma y no voy a repetir esto, no voy a pisar la misma piedra otra vez”.

Aunque es hora de dejar el pasado atrás, como se comenta en el álbum, ¿qué elementos de ese pasado te han marcado? ¿Cuál ha sido el punto de inflexión?

Pues creo que el validarme yo. El darme cuenta del valor que tenemos solo por el hecho de ser, no por lo que hacemos, por lo que conseguimos, ni por la validación externa. Sino por el hecho de ser tal y como somos; y permitirnos esa honestidad y esa autenticidad.  Creo que cuando de verdad integras que tu valor no está fuera, sino que tu valor está dentro de ti y que todo lo que te sucede es tu responsabilidad, que todo lo que vas repitiendo lo puedes cambiar si quieres y puedes transformarlo. Cuando te responsabilizas, te conoces y te das tú el valor, hay muchas cosas que ya no resuenan contigo. Hay muchas cosas que ya no, ya no van contigo.

Entonces, todo el disco va en torno a ese tomar responsabilidad, no echar balones fuera, conocerte, decidir, accionar y cambiar las cosas que no te gustan o que no te están sumando. Además de aceptar las que, a lo mejor, todavía no puedes cambiar, pero que sabes que están ahí; e identificarlas, no mirar hacia otro lado… Decir: “esto todavía no puedo, pero sí que es algo que me está paralizando y que no me está dejando avanzar”.

Todo este disco nace de eso, nace de ese punto de trabajo personal, de autoconocimiento y de responsabilidad afectiva hacia los demás y hacia mí misma.

¿Qué nos puedes decir sobre tu posible una posible gira que se avecina llevando a “TR3C3” por toda España?

Lo que me gustaría a mí y a todo el equipo es que fuera bastante experiencial. A mí no me gustaría que fuera un concierto musical al uso, donde te vas y dices: “Qué bien ha sonado, qué bonito ha sido, qué bonitas las canciones, etc”. Me gustaría que fuera algo bastante más inmersivo, donde puedas entrar en una especie de experiencia que te remueva, que te conecte, que te dé la sensación, cuando sales, de haberte dado cuenta de cosas de ti mismo. Que salgas y digas: “Hoy, me he dado cuenta de esto que no estaba mirando de frente”. Eso es lo que me gustaría que sucediera. No quiero que sea meramente musical.