Andrés Koi

 “Sol de Invierno” un disco de corazón y verdad

Tras rebautizarte como Andrés Koi, ¿cómo definirías esta etapa y sonido tan definido que has estado desarrollando?

Es una etapa que arrancó hace tres años, tras un periodo muy bonito. Este es mi segundo disco en esta nueva andadura y puedo decir que soy más yo que nunca.

Siempre he estado muy conectado. He escuchado mi música, he hecho mis canciones y he contado mi vida de la manera en la que lo estaba viviendo; de una manera muy autobiográfica. Sigue siendo así, pero sencillamente, con otros matices. 

Creo que el disco es la mejor excusa para explicar cómo y dónde estoy en este momento de mi carrera, además de permitirme conectar con la gente que está atravesando algo. Al fin y al cabo, es compartir el proceso de transitar algo y conectar con la parte más optimista.

Saber que, pase lo que pase, el sol vuelve a salir, aunque estés atravesando un momento de oscuridad o un duelo. Sea lo que sea, siempre sale el sol. Se trata de un álbum esperanzador.

¿Cómo nació y se fue construyendo “Sol de invierno”?

En “Sol de Invierno”, toda la idea refleja luces y sombras, pero siempre viendo el vaso medio lleno. Es una especie de canto a la esperanza.

La primera canción del disco se llama “Siempre sale el sol” y es una declaración de intenciones. Porque cuando escuchas el álbum tienes esa sensación. Una sensación de luz, de esperanza y de optimismo.

Empecé a escribir prácticamente en el momento en el que presenté el disco anterior, que se llamó “AIJAG”. En esta ocasión, tuve claro que quería que fuese un disco más guitarrero. Algo más nacido desde la guitarra, quizás no tanto desde el piano. Además, es un álbum que he grabado prácticamente al completo en Madrid, en España, mi país; y con el que espero poder disfrutar mucho sobre los escenarios.

Este disco representa un viaje musical de emoción y verdad. ¿Qué ha significado para ti mostrar este trabajo tan personal?

Nunca he escrito una canción que no salga desde otro sitio que no sea la verdad; o algo que esté viviendo en el momento. Por eso, en este disco, a nivel producción, no hay tantos fuegos artificiales, si no que ha primado más las canciones, los mensajes certeros.

Hay canciones que van a la amistad, otras que hablan de amor, de aprender a soltar o de estar en calma. También, hay canciones que están dedicadas a la parte de la diversión, las salidas de noches y sacan una parte mucho más gamberra.  El resultado es un cóctel de lo que yo soy y de lo que me conecta con seguir haciendo música a día de hoy.

Podemos encontrar letras muy íntimas en temas como “Siempre sale el sol” o “En calma”. ¿Qué canción te ha obligado a ser más honesto contigo mismo?

“Mirarnos el ombligo”, una canción dedicada puramente a la amistad.

Tengo 33 años y siento que a partir de los 30, muchos amigos de toda la vida, digamos de la infancia, se alejan. Porque cada uno toma distintas decisiones y caminos diferentes.  Y esta canción, que me parece preciosa, me conecta con esa parte de vulnerabilidad; me permite decirles adiós a muchos de esos amigos. 

En uno de los temas que componen este disco tan apasionante te acompaña Taburete, la única colaboración. ¿Cómo surgió “Choque de planetas”?

En uno de los temas que componen este disco tan apasionante te acompaña Taburete, la única colaboración. ¿Cómo surgió “Choque de planetas”?

Es uno de los temas insignia del álbum y, de momento, una de las canciones que la gente mejor está abrazando. Estoy muy contento con los comentarios, con lo que la gente me dice y con la reacción del público que va escuchando el disco.

“Choque de planetas” surgió escribiendo en casa de Willy. Nos conocemos desde hace muchos años y ya he escrito mucho con él. En este caso, teníamos la idea de hacer una canción para mí, porque en otras ocasiones yo he escrito para su repertorio. Aquí, queríamos que fuese una canción para el disco y, buscando con la guitarra y nuestras voces, nació esta esta bonita melodía que nos fue atrapando.

En lo que respecta de la llegada del álbum a los escenarios, ¿puedes hablarnos de cómo trasladas la energía y magia de las canciones al directo?

La gira anterior fue bastante más reducida en cuanto a músicos, fue más íntima, aunque no tanto como la primera que la hice prácticamente con guitarra y voz.

Con este álbum, lo que quiero, sobre todo, es seleccionar el repertorio que más energía positiva trasmita y que mejor refleje cómo me siento ahora.

Estuve el pasado 28 de marzo tocando en México y presenté todo el disco. Pero no se trata solo del disco, se trata de mis canciones favoritas, las que más ilusión me hacen o las que más sentido tienen para mí en estos momentos.

Ya son 6 discos, cuatro con Dvicio y dos en esta etapa como Andrés Koi, por lo que son muchas canciones y cuesta elegir. A veces es complicado, pero es una buena señal, ya que es un repertorio que tranquiliza, porque puedo hacer un concierto de hora y media o dos horas con temas que la gente ya conoce y es algo bonito. Es bonito ver el paso de los años a través de la música.

Tras comenzar en la industria desde tan joven, ¿cómo dirías que vives la música ahora?

La vivo con una emoción muy diferente, pero súper ilusionado. Es una ilusión probablemente más madura y menos utópica. Es una emoción más calmada, algo que te da los años.

Voy con un poquito más de calma y disfruto más. Antes me agobiaba y vivía demasiado acelerado. Cuando algo no sucedía como yo quería, me frustraba. Sin embargo, uno aprende a gestionar y trabajar en uno mismo para poder aceptar cómo son las cosas y no cómo te gustaría que fuesen. Hay que soltar esa fantasía.

Ahora me sigo relacionando muy bien con la música desde la ilusión; desde la idea de volver a labrarme un camino y conectar con la gente.  Ya lo hice una vez y lo seguiré haciendo.