RUMANÍA

Castillo medievales, calles empedradas y paisajes bañados en dramatismo

Rumanía es una joya europea totalmente sorpréndete que merece la pena visitar por su herencia cultural, riqueza natural e indiscutible belleza. Con un encanto singular, Rumanía se sitúa como un destino seguro, económico y fascinante para todo tipo de viajeros. Un país único que promete una auténtica experiencia para recordar.

La travesía comienza en su capital, Bucarest, uno de los principales centros industriales y de transporte de Europa. Esta gran ciudad cautiva por su arquitectura, belleza y vida nocturna. Una urbe de contrastes en la que enamorarse tanto de su Palacio del Parlamento, su Ateneo Romano y sus preciosos lagos, como de su ambiente y su gente.

A la capital se le unen otras paradas indiscutibles entre las que se encuentra la conocida y querida Transilvania. Esta región de castillos y leyendas es uno de los puntos turísticos más visitados del país; y no es de extrañar. Situada en el centro de Rumanía y rodeada por los montes Cárpatos, este territorio ofrece paisajes medievales más que asombrosos como los que se encuentran en las hermosas ciudadelas de Sighișoara, Brasov y Sibiu. Además, la capital tradicional de la región, Cluj-Napoca, regala calles vibrantes en las que perderse sin mirar atrás.

Tesoros como el Castillo de Peles o las iglesias fortificadas de Prejmer, Râșnov y Biertan descansan en la región, brindando imágenes increíbles que hipnotizan e invitan a conectar con la esencia del país.

¿Quién no ha oído hablar del Castillo de Bran? Mayormente conocido como el “Castillo de Drácula”, esta edificación, ubicada sobre un imponente acandilado, despierta más de una emoción, pese a que Vlad el Empalador (Drácula) no visitase realmente ese castillo. Sin embargo, merece la pena dejarse embelesar por la belleza gótica de dicha construcción.

Los paisajes montañosos y naturales también tienen cabida en este increíble viaje, donde la famosa carretera Transfagarasana destaca por su recorrido serpenteante por los Cárpatos, así como la Salina Turda o el delta fluvial más grande de Europa, el Delta del Dnaubio, que regala vistas extraordinarias.

La esencia única de su arquitectura gótica y edificios históricos hacen que Glasgow brille como la segunda ciudad más bonita de Escocia. Y es que, el encanto de la Catedral de San Mungo, la peculiaridad de la Necrópolis y la historia que encierra el museo Kelvingrove hacen que esta ciudad sea un must a la hora de viajar a Escocia. Aquí todo es un espectáculo, desde sus murales, plazas y calles emblemáticas, hasta la universidad y el Jardín Botánico… Glasgow es maravillosa pase por donde se pase.

Conocida por ser una de las ciudades más antiguas del país, St. Andrews presenta preciosos paisajes verdes como el Parque Natural de Cairngorm y espacios impresionantes como el famoso campo de golf Old Course. Además, recorrer las ruinas de la ciudad hasta llegar al río Spey es totalmente mágico. Desde aquí, St. Andrews, emprendemos la ruta más destacada del país, la ruta del Whisky. Este destilado, conocido y anhelado por muchos, es la bebida que más caracteriza a Escocia y cuenta con sus propias rutas para descubrir todas las posibilidades de este brebaje.

No podemos hablar de un destino sin recorrer su gastronomía. Durante la travesía es imprescindible disfrutar de la cocina rumana, basada en carnes, guisos y sopas de gran sabor. Entre los platos que degustar destacan los deliciosos Sarmale, la ácida pero exquisita sopa Ciorbă, el contundente estofado Tocană o las ricas Mititei. Y, para los más dulceros, se añaden a la lista el Cozonac o el Papanasi.

Ya sea por su indiscutible belleza o por su atractiva propuesta culinaria Rumania es un destino de 10 que promete un viaje inolvidable. Una tierra maravillosa repleta de historias que descubrir y, sobre todo, momentos que vivir…