Una ciudad de un atractivo inquebrantable. Dubai es ese destino que queda en la memoria, no solo por su belleza, sino también, por su capacidad de fusionar lo futurista con lo histórico; y lo exótico con lo tradicional. Esta ciudad evoca modernidad, cultura y aventura, todo lo necesario para cautivar a cualquier alma turista.
Dubai siempre ha sido sinónimo de lujo. Coches de alta gama que recorren cada avenida, comercios de una estética vanguardista y una arquitectura más que increíble… Esta joya de los Emiratos Árabes es una auténtica maravilla que merece ser visitada al menos una vez en la vida. Y es que, esta ciudad tan opulenta en la que nos vamos a adentrar, está catalogada como uno de los destinos más top del sector lujo. Pese a esa esencia que derrocha riqueza y ostentosidad, Dubai es lugar para cualquier tipo de viajero. Un centro internacional donde son bienvenidas todas aquellas personas que desean descubrir sus playas blancas, sus construcciones imposibles, sus centros comerciales y, sobre todo, la cultura y verdadera identidad dubaití.
La primera parada de este viaje es el Burj Al Arab, traducido al castellano como “La Torre de los Árabes”, es el hotel de lujo por excelencia. Este complejo hotelero, construido sobre una de las islas artificiales de la ciudad y visitado por jeques de gran poder adquisitivo, es el único con la categoría 6 estrellas en toda Dubai. Además, con una altura de 321 metros, se proclama como una de las estructuras más altas del mundo en lo que a hoteles se refiere. Esta construcción en forma de vela es de lo más impactante y, desde luego, merece ser visto; así como otra maravilla arquitectónica, el Burj Khalifa.
Más 863 metros de altura y puro modernismo. El Burj Khalifa es el sello de Dubai y uno de los tantos rascacielos donde podrás disfrutar de bares y restaurantes de distintas categorías y comidas exóticas. Además, en las plantas 124 y 148 esperan unas vistas de la ciudad totalmente únicas. Asimismo, el Burj Khalifa comparte protagonismo con la Dubai Fountain, que se encuentra junto a él. Fuentes que bailan y regalan un espectáculo de agua, luces y música.
A un lado de la gran torre espera el Dubai Mall, el centro comercial más grande y visitado de todo el planeta. Con más de 100 hectáreas y casi 1.500 tiendas, este templo de compras se caracteriza por contar con tiendas del calibre de Gucci, Canel, Dior, Dolce&Gabbana, Louis Vuitton, y Givenchy entre muchas otras. Y a tan solo unos kilómetros llegamos al Zoco del Oro, en el que el oro es el gran protagonista de un sinfín de joyas, piezas y artefactos fabricados con este material, ya sea en exhibición o para su venta. La visita al Zoco del Oro se complementa con dos zocos tradicionales; el de las especias y el textil, ideales para conseguir hierbas, especias, telas o souvenirs.




Otro punto imperdible es la Palm Jumeirah, una organización de islas artificiales en forma de palmera compuesta por un tronco y 17 ramas que albergan hoteles y restaurantes de nivel. Es aquí donde espera la primera aventura, porque para contemplar su belleza existe la posibilidad de realizar tours en helicóptero, hidroavión o en monorraíl. Además, la gran palmera cuenta con uno de los acuarios más destacados del mundo, el Aquaventure Water Park.
Vivir el Aquaventura Water Park es una experiencia inolvidable. Este parque acuario y zoológico marino cuenta con cientos de especies de peces, tiburones y animales acuáticos. Además, el acuario está construido de forma que mires donde mires todo estará repleto de vida y mar.
La aventura y la emoción siguen llamando a la puerta, porque estando en Dubai no está permitido descansar y todo es posible; desde recorrer la arena cálida de las dunas en 4×4 hasta hacer sandboarding o un safari mientras cae el atardecer. Lo cierto es que esta ciudad, orgullo de los Emiratos Árabes, es una maravilla del mundo en la que el viajero no tiene límites.








